El sentimiento de culpa del cuidador
¿Alguna vez ha sentido culpabilidad mientras cuidas a un ser querido con demencia? Si su respuesta es “sí”, no está solo. La experiencia de cuidar a alguien suele ir acompañada de tensión emocional y física. Los sentimientos de culpabilidad son una reacción normal, aunque difícil de asumir. Reconocer y comprender el origen de esa culpabilidad es el primer paso para encontrar la manera de lidiar con estos sentimientos.
Estas son algunas de las razones más comunes que dan los cuidadores para sentirse culpables.
No hacer lo suficiente:
Es posible que te sientas culpable por no poder ofrecer tanta estimulación mental o cuidados físicos como te gustaría a tu ser querido, aunque ya estés al límite de tus fuerzas.
Como cuidador, es posible que sientas que no estás haciendo lo suficiente por tu ser querido. Las exigencias del cuidado pueden resultar abrumadoras y, a pesar de tus mejores esfuerzos, es posible que sientas que no estás a la altura.
Descuidar las necesidades personales:
Es posible que te sientas culpable por tomarte un descanso, salir con amigos o dedicarte a un pasatiempo, porque sientes que siempre debes estar disponible para cuidar a tu ser querido.
Los cuidadores suelen priorizar las necesidades de su ser querido por encima de sus propias. Este sacrificio personal puede llevar al agotamiento, pero también puede provocar culpa cuando los cuidadores sienten que están descuidando su propia salud, sus relaciones o sus necesidades personales.
Agotamiento emocional:
Es posible que le respondas bruscamente a tu ser querido, solo para sentir después una profunda culpa porque sabes que él o ella no puede evitar su comportamiento o su condición.
La tensión emocional que supone cuidar a alguien con demencia puede provocar frustración, tristeza e incluso ira. Los cuidadores pueden sentirse culpables por tener estas emociones negativas, ya que pueden pensar que siempre deberían ser pacientes, cariñosos y comprensivos.
Cambios en la relación:
Es posible que te sientas frustrado por no poder comunicarte con tu ser querido de la misma manera que solías hacerlo. Esto puede provocar sentimientos de culpa, ya que sabes que, en realidad, esto está fuera de su control. La demencia puede cambiar la dinámica de una relación. Como cuidador, es posible que te sientas culpable por no poder interactuar con tu ser querido como lo hacías antes o por sentirte frustrado por los cambios en su comportamiento. Si eres hija, es posible que estés enfrentando los desafíos del cambio de roles. Si eres cónyuge, es posible que sientas resentimiento porque tus años de jubilación no son lo que habías imaginado.
Considerar la posibilidad de buscar ayuda externa:
Es posible que te sientas culpable por trasladar a tu ser querido a un hogar de ancianos, aunque esa sea la mejor opción para ambos.
Muchos cuidadores se debaten ante la decisión de buscar ayuda externa, como contratar a cuidadores profesionales, llevar a su ser querido a un centro especializado en demencia o pedir ayuda a otros miembros de la familia. Pueden sentirse culpables por “abandonar” a su ser querido o sentir que no están a la altura de la expectativa de ser el cuidador principal.
Anhelar un respiro:
Es posible que te sientas culpable por desear que tu ser querido fallezca, ya que eso pondría fin a tu
agotamiento físico y emocional.
Algunos cuidadores pueden desear en secreto que termine la carga del cuidado, incluso si eso implica la muerte de su ser querido. Esta es una forma de “agotamiento del cuidador”, pero puede provocar una culpa intensa. Pueden sentir vergüenza por tener esos pensamientos, aunque sea una respuesta natural y comprensible ante un estrés extremo.
Aislamiento social:
Es posible que evites las reuniones sociales porque te sientes culpable por dejar a tu ser querido o por no estar “presente” para él.
Los cuidadores pueden sentirse culpables por perderse eventos sociales o por no pasar tiempo con amigos y otros miembros de la familia, ya que sienten que deben dedicarse por completo al cuidado de su ser querido.
Dificultades con los cambios de comportamiento:
Es posible que te sientas culpable por no saber manejar estos comportamientos de forma tranquila y eficaz, aunque a menudo estén fuera del control de cualquiera.
A medida que la demencia avanza, un ser querido puede mostrar comportamientos como agresividad, deambulación o incontinencia, que pueden resultar difíciles de manejar.
Estrategias para lidiar con la culpa del cuidador
Acepte las limitaciones y reconozca que está bien pedir ayuda.
Priorice el cuidado personal.
Cambie los pensamientos negativos: Sea indulgente consigo mismo como cuidador.
Permítase cometer errores.
No se quede estancado en los “debería haber”. En su lugar, piense: “¿Cómo puedo aprender de esto y hacerlo mejor la próxima vez?”
Asiste a un grupo de apoyo para cuidadores.
Busca asesoramiento individual para procesar tus emociones.
This content made possible through the contributions of Jen Paranhos, LCSW. Adapted from:
https://www.health.harvard.edu/blog/is-crying-good-for-you-2021030122020
https://www.healthline.com/health/benefits-of-crying#sleep-in-babies